HOMEOPATÍA

Samuel Hahnemann, el fundador de la Homeopatía, nació en Meissen, Alemania en 1755.  Siendo un médico exitoso, decidió dejar de ejercer la medicina contrariado por el uso abusivo de las sanguijuelas y los preparados a base de mercurio, arsénico, nitrato de plata y quinina, entre muchos.  Eventualmente esto lo llevó a hacer experimentos con esos mismos medicamentos y muchos más, con dosis mínimas diluidas, dinamizadas y experimentadas en el hombre sano. Propuso la Ley de Semejantes que se basa en que las sustancias medicamentosas (del reino animal, vegetal o mineral) que producen síntomas al ser experimentados por el hombre sano, tendrán un efecto sanador en el paciente que tenga síntomas semejantes. Esto dio nombre a la Homeopatía: Homeois= semejante, pathos= sufrimiento. 

Al experimentar los remedios en el hombre sano Hahnemann descubrió que cada uno de ellos tenía una “individualidad medicamentosa” que incluía tanto síntomas físicos como síntomas mentales y emocionales, así como síntomas generales, y que ésta tenía que empatarse con la “individualidad morbosa” del paciente. Esto marcó el nacimiento del concepto de la medicina holística en occidente aunque sólo recientemente se le dio ese apelativo.

El homeópata toma el caso tomando en cuenta la totalidad de los síntomas físicos, mentales y emocionales, con todas sus modalidades, se trate de una afección aguda o crónica. Queremos saber cuáles son sus predilecciones o aversiones alimenticias, la respuesta a la temperatura y a los diferentes climas, el horario en que mejoran o se agravan, de qué lado suelen presentar sus síntomas, etc. Si tienen un dolor, qué tipo de dolor es, qué lo dispara, hacia dónde se extiende, de qué otros síntomas se acompaña, que lo alivia y qué lo mejora.

Hahnemann fue un verdadero visionario que se adelantó a su tiempo. Su estudio de los efectos de las plantas en el hombre sano lo llevó a reconocer que el efecto de éstas sobre la psique humana era importantísimo y le daba a cada una, un carácter o personalidad propia, cosa que también se repitió en sus experimentos con los venenos animales y los minerales. Por lo tanto antes de Freud, quien nació un año después de la muerte de Hahnemann, él ya había hecho evidente la relación entre los estados de la mente y la salud, la importancia de los sueños, la somatización de los conflictos no resueltos, etc. La idea de dar medicamentos que actuaran sobre la mente a los enfermos mentales… y ayudarlos con éxito, sucedió muchos años antes de las primeras investigaciones de la medicina psiquiátrica.

A los homeópatas no sólo nos interesa saber si nuestro paciente es meticuloso o desordenado, si se vive abandonado o por el contrario se impone sobre los demás, si en compañía manifiesta lo mejor de sí o si está mejor sólo, qué miedos lo aquejan, qué lo lleva al enojo. Todo eso se tomará en cuenta dentro de un contexto más amplio que incluya los factores físicos y/o emocionales que pudieran haber contribuido a la pérdida de la homeostasis, de la ecuanimidad físico-psíquica. Indagamos para saber si lo que le aqueja a nuestro paciente se generó por un enfriamiento o por falta de sueño, por un gran enojo o por un susto, por un abandono o por una perdida… en resumen, la historia clínica homeopática será una bio-psico-patografía. (término acuñado por el Maestro P:T: Paschero, de Argentina).

Esta investigación obligada de “quién" es su paciente y no sólo “qué” tiene, hace obligado que los médicos homeópatas profundicen en el conocimiento de la psique humana. Para mí el método Hakomi es claramente el camino más acertado para profundizar y apoyar esa exploración de la conducta humana.